"Emptiness". Glexis Novoa. Lowe Art Museum Miami. Reflexión sobre las ideologías y su concreción en formas históricas de comunicación.

Versión del texto publicado en:  Rev Art Nexus N 98 (2015) por Dennys Matos

 

Era extraña la sensación al entrar a las salas del Lowe Art Museum y, a primera vista, percibir que estaban vacías. Nada había en el suelo, y tampoco nada en las paredes, a no ser unas líneas con pequeñas protuberancias que, en una atenta mirada, se descubrían como  dibujos.

 La exposición Emptiness de Glexis Novoa (Holguín, 1964,)  contempla más de diez trabajos site specif elaborados con motivo de la muestra. Son dibujos en clave poética neo figurativa realizados sobre las paredes del Lowe Art Museum. Dibujos todos articulados a partir de una línea horizontal que incorporalas paredes desde una curiosa perspectiva mitad pictórica, mitad fotográfica. Una perspectiva que produce un efecto de sentido dicotómico entre, por una parte, la idea, el efecto narrativo de que estamos frente a edificaciones y construcciones monumentales. Y, de la otra, la concentración, el efecto implosivo que se ha empleado para representar estas imágenes en formas diminutas dentro de vastos planos blancos. Por tanto, aunque a primera instancia, el espectador se enfrenta a obras de campo visual expandido, luego tendrá que fijar la vista para obtener información de la imagen implosionada y así completar una lectura de las obras. De modo que la relación fondo figura, su percepción, debe ejecutarse en dos tiempos y con dos perspectivas espaciales no solo distintas sino también contrapuestas. El resultado es una singular perspectiva paisajística, construida a partir de planos panorámicos, formas y objetosdonde la presencia huma, aunque se atisba, nuca se explicita.

Emptiness nos sumerge en un mudo de construcciones y ciudades de apariencias utópicas. Ciudades mitad parque de atracciones, mitad Torre de Babel, aeropuertos y puertos, o biblioteca de Alejandría. Ciudades donde abunda la iconografía de las torres. Unas recuerdan la estela constructivista de la torre de Tatlín (Monumento a la Tercera Internacional Comunista), mientras que otras, en cambio, tienen arranques similares a la de Eiffel o a las plataformas petrolíferas. Pero también pueden apreciarse estatuas, vallas con frases que invitan a la reflexión sobre el contexto que las contiene, puentes, muelles o dirigibles. Es un extraño paisaje citadino, a medio camino entre la realidad y lo ficticio, “habitado” y a la vez desolado, lleno y también vacio, concentrado y a la vez expandido. Paisajes cuya fisionomía remite a un umbral con referencias metafóricas, tanto a los imaginarios de las ciudades premodernas, con halo fantástico y heroico, como también a las megalópolis postmodernas marcadas por lo ocioso, el consumo adictivo y los infinitos entretenimientos. 

Novoa ha experimentado siempre una vocación por reflexionar en torno a las ideologías y su concreción en formas históricas de comunicación. Por desmitificar el aura de las ideas, devenidas en objetos de consumo y orientadas hacia el adoctrinamiento masivo de la sociedad. Pensemos en los trabajos de su conocida Etapa Práctica de 1989, el mismo año que cae el Muro de Berlín. Son obras, fundamentalmente, instalativas y de gran formato, donde las frases adquieren una visualidad de carácter pictórico, haciendo un guiño a las experimentaciones gráficas tanto del constructivismo ruso como del arte pop. En ellas, además, se incorpora, en clave paródica, un amplio repertorio de la heráldica sobre héroes y hechos que han enaltecido la historia revolucionaria. Heráldicas empleadas para educar y rendir culto a los valores morales e ideológicos, bajo los cuales debía construirse la utopía del proyecto social comunista iniciado por la revolución cubana.

La parodia hacia los enunciados de la política cultura de la revolución, se practica en la teatralización. Se escenifica, un poco a la manera del realismo socialista, en el atrezo que hace rimbombante y hasta kitsch el intento de transmitir a los estratos de la cultura popular, ideas y convicciones de gran espesor intelectual provenientes del pensamiento e ideología comunista, sociológicamente situados en la intelectualidad de la alta cultura. Y en realidad este fue uno de los activos estéticos más importantes del realismo socialista porque, como reconoce Boris Groys en Obra de arte total Stalin, “(…) superó la brecha entre lo elitario y el kistch al hacer del kistch visual un transmisor de ideas elitarias (…)”.

Emptiness revela, en cambio, a un autor imbuido en representar e  imaginar ciudades posibles. Ciudades que no son arquetípicas de las proyectadas por los diferentes estilos que jalonaron el pensamiento arquitectónico de la modernidad. En estas “ciudades” miniaturizada de Glexis Novoa no prima, por ejemplo, la arquitectura racionalista a la manera de Villa Savoye de un Le Corbusier, impecablemente delineada. Tampoco se impone el constructivismo utilitarista del Club obrero Ruzakov de Konstantín Mélnikov combinado planos y volúmenes, ni siquiera elementos de una arquitectura aplicada al estilo de la Bauhaus donde, de acuerdo a la idea de Walter  Gropius,  La forma sigue a la función”. Más bien en Emptiness se convocan interpretaciones cruzadas sobre todas ellas. De ahí estas extrañas caligrafías urbanas donde las formas, despojadas de su uso común, recuperan una especie de espíritu primario de significación para hablarnos de su memoria en el inconsciente de la cultura contemporanea. 

 

Créditos imágenes. Emptiness, 2015. Site specific wall drawing; Lowe Museum, Coral Gables, Miami. Florida. Photo: Daniel Portnoy. Courtesy of the Lowe Art Museum. www.glexisnovoa.com