Capitulo I. Arte, Política Cultural y Totalitarismo. Hamlet Lavastida.

A propósito de la relación entre Arte, Política Cultural y Totalitarismo propongo reunir en este blog  una serie de textos que, en lo adelante, irán saliendo en sucesivas entregas. Textos aparecidos en diferentes revistas y periódicos que, bien a través de muestras individuales o colectivas, abordan la tensa relación entre la vanguardia artística de la la revolución y su vanguardia política ideológica. En este post  se reflexiona desde la obra de Hamlet Lavastida. 

 

 “Hamlet Lavastida. Prophylactic Life”

Version de texto publicado en Art Nexus N 99 (2016) por Dennys Matos

 

La generación de artistas visuales cubanos de los ochenta tuvo un especial interés por reflexionar sobre lo que había sido, hasta ese momento, la política cultural de la revolución. Destacaron en esta dirección obras de, por ejemplo, el grupo ATB, René Francisco y Ponjuan, Lázaro Saavedra, Glexis Novoa o Tonel. Eran reflexiones críticas sobre los principales enunciados de la política cultural de la revolución (el artistas debe hacer creaciones socialmente útil, o el arte como arma ideológica al servicio de la revolución, entre otros), que cuestionaban el estancamiento de la dinámica del campo cultural revolucionario. Pero si estas  reflexiones eran importantes para el ejercicio crítico de esta generación, del mismo modo lo era, la intención de sacar el debate generado por estas reflexiones hacia el espacio público. Sacar este debate del ámbito político institucional cultural del proyecto revolucionario y trasladarlo al espacio público donde tuviera un alcance social. Pero esto no fue posible.

 En la exposición “Prophylactic Life”, curada por Janet Batet en Dotfiftyone Gallery, se retoma este espíritu de reflexión critica sobre lo que ha sido la historia de la política cultural de la revolución. Pero desde luego, de una manera diferente a como lo habían planteado los artistas de los años ochenta. Por ejemplo Lavastida no está interesado en hacer de sus reflexiones críticas un vehículo en la transformación de la sociedad. Tampoco le interesa un debate sobre la política cultural revolucionaria, desde el campo de producción artístico, que luego sea susceptible  de ampliarse hacia el ámbito de la sociedad. No le interesa, esencialmente, porque no cree ya en esa política cultural del mismo modo que no cree en la utopía del proyecto revolucionario que la genero.  Lo que si le interesa mostrar son las tipologías, los resortes del lenguaje visual y audiovisual empleado por los enunciados de la política cultural revolucionaria en la comunicación de su programa político ideológico. Sí está interesado en recrear, desde un distanciamiento de expresión brechtiana, la escenificación dramatizada de los contenidos. Lo que coincide en muchos casos con una especie de puesta en escena paródica sobre los mecanismos de lenguaje que intervienen en esta comunicación. 

Ejemplo de ello lo vemos en obras como Ciencia, pueblo e infraestructura, 2007 y El Orden de las cosas, entres otros trabajos de la exposición. En la primera, Lavastida retoma el espíritu y la forma de la cartelistica empleada por los constructivistas rusos. Espíritu heroico y formas grandilocuentes que motivaron las campañas de propaganda para movilizar a las masas hacia las tareas de la construcción del sistema comunista soviético. En esta obra se usan planos de monocolor en el fondo, para resaltar la figura recortada de Stalin que parece salir disparada hacia delante. Es un lenguaje muy grafico y sencillo transido de figuración y abstracción, que evita resaltar cualquier otro elemento que no sea ese especie de busto bidimensional de Stalin. Es una representación articulada de tal manera que parece rendir culto, pero en realidad consigue un efecto deformador sobre este contenido, y desvela una metáfora del soliloquio al que está condenado el poder totalitario.   

La obra El Orden de las cosas ofrece, en cambio, una apariencia conceptual más sobria donde se citan extensamente textos de la política cultural de la revolución cubana en formato de pancarta con letras blancas y fondo azul. Los textos reproducidos a mayor escala y con letras mayúsculas, dan la sensación de que las frases son leídas como en voz alta, e imaginamos el eco de un discurso dirigido a una audiencia multitudinaria. Por otro lado, muchas de las letrasque forman frases y palabras, están rellenadas de color blanco, lo que empasta la imagen con el azul intenso de fondo, produciendo una extraña caligrafía mitad grafismo, mitad formas abstractas. Es una lectura azarosa que nos obliga a concentrarnos en el significado de cada frase, de cada palabra a través de la cuales se van construyendo la ideología de la política cultural revolucionaria.

Una exposición como “Prophylactic Life”, hace una recreación del engranaje, de las tipologías,  de los estilos y las estéticas empleadas para articular una comunicación del proyecto político cultural revolucionario. De ahí esa apariencia tan grafica presente en todas las obras de la exposición. Es una apariencia presente incluso en los videos, realizados también a partir de recortes e imágenes relacionadas pasajes de la historia revolucionaria. Luego de recorrer la muestra advertimos que sus representaciones configuran esencialmente un archivo que nos ayuda a pulsar el mundo de vida cultural del estado totalitario.

Todas las imágenes por cortesía de Janet Batet y Dotfiftyone. wwww. dotfiftyone.com