La heteronomía de lo Esencial. Carlos Medina. Galería Ascaso

Versión española del texto aparecido en la Rev. Art Nexus N 101, 2016, págs. 100-101. Publicado  por Dennys Matos.

Al caminar por la exposición ¨Essential¨ de Carlos Medina (Barquisimeto, Venezuela, 1953) se tenía la sensación de recorrer una  especie de laboratorio donde se estuviesen desplegando experimentos sobre leyes de la termodinámica o la física cuántica. Ocupando espacios del piso y suelo de la galería, dibujando trayectorias ascendentes o descendentes, estas instalaciones y “pinturas”, a través de sus títulos, avanzaban aproximaciones sobre la realidad material de la naturaleza y el infinito mundo de sus expresiones.

Títulos como, entre otros, Superficie con Neutrinos II (2014), Neutrinos AGM. Spatial intervention (2015), Fragmentos de lluvia. Spatial intervention (2016), o  Estudio para superficie negra 15, y 20 (2013), hablan del marcado interés de la obra de Carlos Medina por testear las dimensiones de nuestro sistema perceptivo sensorial. Por lo que su trabajp, además de estar inmerso en las perspectivas de la abstracción geométrica, interpreta también recursos expresivos de la poética neoconceptualista.

En “Essential”, el espectador puede percibir los mecanismos a partir de los cuales se van articulado las aproximaciones hacia esa inconmensurable fenomenología perceptiva del ser. Esa que surge de la relación entre el sujeto del conocimiento, y aquello que constituyen los objetos del mundo material que le rodean y condicionan. En instalaciones  como Fragmento de Cascada AGM.  Spatial intervention,  Neutrinos AGM. Spatial intervention, entre otras, las obras se expanden por el espacio. Lo ocupan y ¨habitan¨, aunque de una manera frágil, débil permitiendo e invitando al espectador a experimentarlas sensorialmente dentro del espacio que la obra misma delimita e interpreta. Por ende estas obras asumen, un tanto a la manera de los penetrables de Soto, un grado de permeabilidad, una especie de fragilidad que las hace ¨accesible¨, por decirlo de alguna manera, al cuerpo del propio espectador. Quien las percibe ingrávidas, aéreas, como si estuvieran de algún modo flotando, sin tener un centro de gravedad localizable opreciso. Son obras cuyas líneas de movimiento van y vienen, cuyos sentidos de  ordenamientos pueden ser percibidos, al mismo tiempo, como movimiento continuode lo interno hacia lo externo o viceversa. Como un trasiego perpetuo de fuerza y energía.  

Pero si este es el comportamiento perceptivo de las obras antes mencionadas hay, en cabio, otras obras como Estudio para superficie negra 15 y 20, Superficie a dos cuadrados  o Superficie con Neutrinos II, que invierten esta dinámica. Si aquellas expanden el espacio, estas lo concentran y  constriñen enfatizando más su materialidad. Estas obras también discurren sobre las propiedades del espacio, sus funciones y modos de percibirlos pero, a diferencias de aquellas, lo hacen delimitando volúmenes más tangibles, menos etéreos. Combinando sobre planos blancos elementos geométricos, unas veces del mismo color o de otro pero que, en cualquier caso, la suma de todos, proyecta una fisicidad más compacta, más rotunda. Obras donde el movimiento está como congelado, por su estructura más constructivista. Un constructivismo que, en  cierto modo, recuerdan a Carmelo Arden Quin y Gyula Kosice, los fundadores del Grupo MADI (Movimiento-Abstracción-Dimensión-Invención). Grupo que, en las primeras décadas del silgo XX, reivindicó el arte geométrico en sus formas puras, no figurativa, de valores constructivos y universales. Promoviendo unas prácticas artísticas cuyas influencias han sido medulares para comprender el desarrollo de panorama historiográfico del arte contemporáneo latinoamericano. 

 Entre todas las obras bidimensionales articuladas en “Essential”,  descubrimos un autor que, curiosamente, avanza en una idea de la modernidad en el sentido de que cada arte busca ir a la especificidad de su medio. En la abstracción, como uno de los espíritus artísticos fundamentales de la modernidad, tal gesto significa que la pintura puede ser reducida, esencialmente, a línea y color. En virtud de ello, estas obras abstractas geométricas, como el resto de las respectivas esferas del saber moderno, vienen a reforzar la autonomía de la esfera artística. Sin embargo, se percibe una dialéctica discursiva inversa en las obras de Medina más instalativas, más ilusorias y, por ende, menos tangibles. Se observa un movimiento inverso en el sentido de que estas, a diferencias de aquellas, desbordan las categorías de lo perceptivo sensorial y enfatizan el aspecto conceptual. Frente a lo perceptivo sensorial, reivindican la dimensión conceptual, es decir construyen,  frente y contraria a la autonomía, una heteronomía. Y en esta heteronomía de Medina se afirma, como sucede por ejemplo en el conceptualismo o el minimalismo,  que el arte es tanto concepto como percepción. De ahí que estas obras“vuelen”, “floten”, y en ellas se inter comuniquen discursos estéticos con discursos científicos, para hablarnos, no obstante, de lo inaprensible, de lo inexpresable que es para el sujeto la experiencia deexistir como parte del mundo. 

Todas las imágenes por cortesía de la Galería Acaso y el artista