Exp Lydia Okumura. ¨1.000.000 mm¨. Rev Art Nexus N 102. Pags 105-106.

Versión del texto en español por: Dennys Matos.

La trayectoria artística y vital de Lydia Okumura (Sao Paulo, Brasil, 1948) cambió sustancialmente después departicipar en la bienal de su ciudad natal en 1973. Un año más tarde viaja a Nueva York en la que, desde entonces, reside y trabaja activamente. Atrás quedaban años de formación intelectual y artística que describen un recorrido pautado tanto por las influencias de la cultura brasileña como de la japonesa. Dos acervos culturales muy disimiles, pero que la artista siempre ha encontrado la manera de armonizar a lo largo de su obra, dentro de un azaroso y audaz equilibrio conceptual, poético y discursivo.

 En el Nueva York de mediados de los años setenta entra en contacto con dos de las tendencias que en ese momento marcaban el pulso del arte contemporáneo. Por un lado, la experiencia del arte conceptual, el arte como idea, como concepto de arte ampliado hacia todos los dominios del conocimiento. Del otro, las prácticas del arte minimal, desbordando la relación espacio-percepción- obra que habían dibujado las vanguardias artísticas de principio del siglo XX. Pero el radar poético de Okumura no se detiene aquí, y alcanza también el ámbito del arte povera, su vocación por materiales no convencionales, incorporando además la obsesión por organizar y construir espacio que ha caracterizado a la abstracción geométrica latinoamericana.

De todo ello hay en una muestra como "1.000.000 mm", curada por Roc Laseca, exhibida en el espacio de Ideobox de Miami, 2016. Porque en ella se recuperan un total de siete instalaciones históricas concebidas entre las décadas de los 70 y los 80, en el marco de la Bienal Nacional de Sao Paulo y los encargos del PS1 de Nueva York, entre otros. De hecho el título de la exposición, "1.000.000 mm" hace referencia a la obra homónima con la que en 1973 Okumura ocupó integralmente el pabellón de la Bienal de Sao Paulo. Entre todas estas obras despliegan dentro de la actual exposición  un recorrido imperceptible, construyendo una situación transitable que es ahora  recreada en el nuevo contexto espacial de Ideobox. En este sentido la muestra alcanza un altísimo nivel de diseño artístico de montaje, puesto que articular  un cuerpo de obras formado por instalaciones, dibujos, objetos y fotografías, de períodos y dimensiones espaciales muy distintas, y ello suponen un elevado nivel de complejidad de instalación. Sin embargo, este reto es logrado a través de una interpretación espacial de las obras de modo acertado, y su encaje en el recinto de Ideobox de manera muy audaz y coherente.

La exposición "1.000.000 mm"  discurre, como la propia obra de Lydia Okumura, a través de un dispositivo de marcada ascendencia poética conceptual. Un dispositivo que trabaja a partir de pares de oposiciones formales del tipo, lo inclusivo frente a la exclusión, el todo frente a la nada, lo interno frente a lo externo. Son enunciados que la misma artista apunta como especie de sistema categoríal para pensar y neutralizar las tensiones entre los distintos acervos culturales que su personalidad artística y vital comparten.

 Ejemplo de ello se pueden percibir en obras como Prismatic Appearance (1975), PS1 Nueva York  o  Different Dimensions of Reality, ambas de 1971. Las tres obras de carácter instalativo, tienen su arranque en la pared es decir en espacio bidimensional. Tambien las tres, partiendo de su arranque bidimensional, son lazandas y atraviesan la tridimensionalidad. Por tanto las obras comunican y anclan tanto lo interno como lo externo, asocian lo de dentro y lo que estaba fuera. De esta manera sus dimensiones espacio temporales, terminan incluyendo a una parte, lo que antes había estado excluido de ella, construyen un todo, a partir de la ocupación de un vacio que antes era nada. Son obras con apariencia de explícita sobriedad, de exiguo colorido, cuya realación fondo figura esta desarticulada, fragmentada o solo puede ser percibida por el espectador en diferentes escalas espacio temporales. Y esto desactiva o evita que la obra sea leida desde la sensualidad, desde un espíritu que haga de la retina el organo de conocimiento y percepción fundamental. Esta actitud  ¨lo que hace es tratar de salirse de la autonomía de la esfera artística. Comienzan a construir una especie de heteronomía contraria a la autonomía, porque lo que están tratando de criticar y superar es el concepto de aesthesis, entendido como un elemento perceptivo sensorial. Salirse de la aesthesis significa adoptar posturas ideoestéticas en las que el arte ya no se concibe como una educación de las percepciones, de los gustos o de los hábitos. Con este desplazamiento lo que se refuerza es la dimensión analítica conceptual de lo artístico. Esta inflexión plantea entonces que el arte es más concepto que percepción o, al menos, es tanto concepto como percepción¨ (1). Por lo que una obra como la de Lydia Okumura nos hace repensar en la hibridez, tan reivindicada por Canclini, nos hace pensar en lo heterónomo como categorías que nos ayudan a reflexionar sobre la complejidad del desarrollo del proyecto de modernidad en Latinoamérica. Un proyecto cuyos déficits y desencuentros aún hoy están muy lejos de solucionarse.

Notas.

(1)  Dennys Matos en Hablando de Abstración. Transiciones de lenguaje en el arte Latinoamericano. Catálogo de la exposción del mismo título. Ed Durban Segnini Gallery, Caracas, 2016. Pag 10-11

 

Todas las imágenes por cortesía de Ideobox ArtSpace. Miami.