Elio Rodríguez. Con la guardia en alto.

Versión en español del texto aparecido en Rev Art Nexus N 102. Pags 91-92. Publicado por Dennys Matos

Siempre que veo a Elio Rodríguez en Madrid o Elche, en Miami o New York, no puedo evitar reírme de todo y de todos con inusual desparpajo. Incluso cuando de lo que estemos hablando sea algo serio y preocupante, sale de sus gestos y voz un tono de broma que se infiltra en las palabras, en los ánimos de una manera tan natural que acaba uno riendo, por más filo que tuviera la situación. A reírse invita también el humor, las imposturas paródicas, el jolgorio que rodea y ha distinguido una parte importante de su obra.

Un ejemplo de ello es la exhibición On Guard, 2016 (Con la guardia en alto) inaugurada recientemente en Rudestine Gallery, Hutchins Institute, Harvard University, Cambridge. La muestra, curada por Alejandro de La Fuente, es la primera en que el artista incursiona en la fotografía. Son fotos en color y gran formato, en clave de pastiche donde se ha fagocitado tanto la emblemática del cartel político, como el mundo en venta de la publicidad, pero donde también se interpreta la lascivia,  el pícaro choteo y  la imagen corrosiva implícita en la vida y el habla popular. En esta dislocada y calenturienta cascada de imágenes no falta de nada.  En ellas se entremezcla todo tipo de imágenes en una suerte de resaca permanente. Frente al espectador desfilan lo mismo carteles en alfabeto eslavo, iconografías de la Guerra de las Galaxias, que el busto de José Martí en la Plaza de la Revolución en La Habana, o referencias a  la tauromaquia y la pintura de Goya. Hay un cóctel, un batiburrillo de citas gráficas y pictóricas, de ambientes y situaciones socioculturales que tienen siempre como protagonista el alter ego del artista: Macho Enterprise. Entre todas forman una suerte de atribulado rosario de aquellas culturas que han marcado la sensibilidad artística de Elio Rodríguez. Hay, desde luego, de Cuba y España, pero también de lo que fuera la ex Unión Soviética y Estados Unidos.

 

Cuando vemos en perspectiva la trayectoria de Elio Rodríguez resalta, a primera vista, una de las estrategias discursivas de legitimación más socorrida por los humoristas: enfatizar la seriedad del humor. Lo cual es un contrasentido en si mismo, pero de eso va el humor. Conectando a este, de algún modo, con lo transcendente que, en esta oportunidad, es representado por el arte. La manifestación subjetiva más potente en que el hombre ha podido ejercer y afirmar su libertad. Pero contrapunteado esta visión, el autor reconoce, a la vez, elcarácter circunscrito, circunstancial del humor, visto esto como una limitación inevitable en el mismo. El humor termina de alguna manera esclavizado por las referencias de las que se sirve. Por eso la obra de Elio Rodríguez, aunque ha hecho del humor, su producción discursiva fundamental, muchas veces cobras distancias del mismo para mostrar los diferentes acentos expresivos que han jalonado su trayectoria. Unas veces es más explícito, marcado por una poética neo figurativa con énfasis en lo narrativo. En otras, sin embargo, tiende más a lo reflexivo, en clave poética abstracta expresionista, acentuando el distanciamiento. La muestra On Guard, 2016 se podría contar en la primera postura, en cambio,  una exposición  como Puzzle del mismo año en Thomas Jaeckel Gallery, se sitúa de lleno en la segunda. En cualquier caso, ambas postura frente al humor, mediado por recursos expresivos satíricos paródicos, vienen a ser una consecuencia de la madurez poética y discursiva que viene articulando la obra de Elio Rodríguez en los últimos cinco años.  

Todas las imágenes por cortesía del artista y Rudestine Gallery, Hutchins Institute, Harvard University.