Jorge Eduardo Eielson. En el otro lado de las lenguas

Versión en español del texto aparecido en la Rev Art Nexus N 102, pags 106-107. Publicado por Dennys Matos.

Jorge Eduardo Eielson y Fernando De Szyszlo comparten, además de ciudad y país de nacimiento (Perú, Lima), el ser dos de las grandes figuras del arte latinoamericano contemporáneo. Los dos viajaron por la Europa de postguerra conociendo muy de cerca y en pleno apogeo, la irrupción del arte informalista, así como los ecos todavía latentes del futurismo, el cubismo, el surrealismo y el auge del abstraccionismo. De todas estas fuentes, tanto uno como otro, bebieron con distinta intensidad. Pero fue en la abstracción donde ambos artistas encontraron su terreno de expresión más fértil y fue, también, la que mayores consecuencias poéticas y discursivas ha tenido en sus respectivas trayectorias artísticas.

La exposición Jorge Eduardo Eielson: en el otro lado de las lenguas (2016) en la galería KAbe Contemporary Art, curada por el colectivo curatorial Aluna (Adriana Herrera y Willy Castellanos) viene a ser una valoración concentrada en la dilatada trayectoria de este artista. Una muestra que investiga y pone en valor la relación entre la poesía y el arte pictórico que ha caracterizado la obra de Eielson. O dicho de otra manera, la exposición explora la singular relación que se establece entre lenguaje de las palabras (del que el artista fue un avezado e importante cultivador en su obra poética) y el lenguaje de los signos, como elemento característico que distingue a la obra de Eielson en el panorama del arte contemporáneo latinoamericano.

Las obras pictóricas de Eielson presentes en la exposición se inscriben en la sintaxis abstracta enfatizando la expresión de la pintura como objeto, distanciada de lo representacional. Es una idea que paralela a la incursiónde Eielson, habían explorado también autores como Frank Stella a mediados de la década del sesenta y principio de los setenta. Pero en Eielson, esta idea se  concreta con la inclusión de atributos esculturales a sus obras, como relieves y volúmenes que establecen un contraste mayor entre fondo y figura. Es algo visibles en obras como, por ejemplo, Quipus 33 V1, 1971 o Quipus 40 T1, 1969. Unos fondos, por lo general monocolor y planos, en los que figuras geométricas como circunferencias, cuadrados y triángulos escoran su visualidad hacia cierto geometrismo. Pero hay también, como parte del cuerpo expositivo, poesías (visuales) de clara inspiración concreta. Poemas y fragmentos de poesías cuyas estructuras pone en tensión semántica la relación entre forma y función, entre el habla y la lengua, es decir entre la tradición oral y la escrita. Eielson, como poeta inmerso en la estética concreta, va avanzando las ideas de sus poemas con una escritura que repite frase y palabras, hasta recortar sobre el fondo aquellas figuras en torno a las cuales esta reflexionado la misma poesía. De ahí que la exposición, en conjunto, produzca un curioso contrapunto entre, de un lado, la expresión abstracta en la pintura y, del otro, el concretismo compositivo que emerge de su poesía.

Jorge Eduardo Eielson proyecta una expresión abstracta donde se anudan lo material y lo espiritual, lo popular y lo culto, lo terrenal y lo extraterrenal presente en el pensamiento de las culturas andinas, en especial de la cultura Inca, combinado la cosmovisión del artistas con influencias culturales occidentales. Son llamativas en la exposición obras como, por ejemplo,  Bandiere, 1998-2004 que aluden al sistema de nudos similar al que empleaban el correo de los incas para comunicarse en el interior del imperio. Hecho que acentúa la relación, siempre presente en la obra de Eielson, entre el lenguaje de signos y lenguaje a base de palabras en su condición de poeta concreto.

En Eielson, similar a como sucede también en la obra de Fernando De Szyszlo, hay constante alusiones a la cultura popular y las tradiciones de los pueblos andinos del Perú, pensados como elementos identitarios de la cultura latinoamericana. Si la obra de Szyszlo encuentra inspiración en la cerámica y los tótems del altiplano de Nazca, Eielson, en cambio, la encuentra en las tradiciones orales o en, precisamente, los quipus. Esta especie de sistema de escritura inca codificada a través de nudos, pero también su obra conecta con los diseños geometrizantes de fulgurantes coloresmuy presentes en los textiles incas. Con ello la obra de Eielson pulsa en el mapa de la modernidad latinoamericana aquellas zonas marcadas por historias contradictorias, y a veces opuestas, entre lo colonizado y lo occidental, lo subalterno y lo hegemónico, lo periférico y lo metropolitano. Con ello señala también el carácter de un proyecto de modernidad latinoamericano, donde las tradiciones socioculturales ancestrales y el desarrollo del capitalismo parecen estar en permanente conflicto. 

 

Todas las imágenes por cortesía de KAbe Contemporary Art Gallery  

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