Fabian Peña. A propósito de la Exposición ¨The Book, the Egg, and the Flay¨

Fabian Peña (La Habana, 1976) se inscribe en esa generación de artistas cubanos que  se da a conocer en la primera década del siglo XXI. Una generación que, en el orden económico, se ve afectada, de un lado, por las durísimas condiciones del llamado Periodo Especial en Tiempo de Paz, declarado en 1991 tras el derrumbe del comunismo en Europa del Este. Del otro por un recrudecimiento del embargo comercial estadounidense y el regreso de los ejércitos cubanos de las ¨Guerras Africanas¨.  En lo político cultural se inicia la llamada ¨batallas de las ideas¨ que reivindica los valores nacionales desde las posiciones del nacionalismo revolucionario como resistencia y defensa de las conquistas de la Revolución frente al ocaso del proyecto utópico comunista.

 

Dentro de este contexto, la obra de Peña se da a conocer a principio de los años 2000 y destaca en un primer momento dentro de su generación por la novedad de sus materiales. Moscas y mosquitos, a los que luego se van sumando cucarachas o cascaras de huevos, papeles etc., constituyen algunos de los materiales empleados en sus obras, aportándole una singular fuerza simbólica. Destacan en este sentido obras como Frozen Flight, 2008, bandera elaborada con alas de moscas, hilo de nylon, anzuelo de pescar y luz, Pintura Épica, 2010, realizadas  fragmentos de alas de cucarachas sobre tela. Pero también destacan obras de la exposición The Book, the Egg and the Fly (2017) en David Castillo Gallery con obras como, entre otras, Coca-Cola del Olvido, Two Points of View, ambas de 2016. La primera está hecha de papel impreso convertido en pasta que luego fue vaciando en moldes de botellas, mientras que la segunda dispone cascara de huevos sobre lienzo igual a Horizontal Portrait y It’s Just A Dream. Hay,  además,  una obra como Working for Change, realizada con moscas trituradas sobre lienzo.

Visto en conjunto los materiales de la obra de Peña mantienen una relación directa con la biología de su entorno, con un habitar cotidiano. Por tanto es una obra que se alimenta del archivo autobiográfico, de la perspectiva personal como proceso metabólico con su realidad. Tomar la realidad cotidiana como material y traducir estos materiales desde la introspección  bien en clave poética neofigurativa, bien en poética neoconceptual (Fabián Peña relaciona ambas poéticas) fue una práctica muy presente en la producción artística de la década de 1980 y 1990. Muy presentes también estuvieron los símbolos patrios, o el trabajo con los slogans empleado por la retórica de la política cultural de la revolución para adoctrinar y movilizar a las masas en su proyecto social comunista. La novedad de la obra de Peña en este caso residiría en incorporar al espectro de la introspección  elementos de una biología de la cotidianeidad en una dimensión que raya lo escatológico. Una biología encarnada en el mundo de los insectos que más pululan en los hogares cubanos bajo condiciones de escases y depauperación material. Las moscas, por ejemplo, representan en la cultura popular un espíritu persistente, una tenacidad indómita y un valor incombustible frente al conflicto. Pero del mismo modo, es síntoma también de la descomposición, de la suciedad y es, además, una evocación de la muerte. En resumen es una metáfora de la degradación.

La degradación, como materia o concepto que pierde sus cualidades, es una idea implícita en una obra como Coca-Cola del Olvido. En esta, el artista fabrica una pulpa de papel a partir de libros, revistas y publicaciones de todo tipo sobre política e ideología revolucionaria editados durante el periodo revolucionario. Cuando nos fijamos en esta instalación de carácter objetual vemos las botellas como un batiburrillos de textos, imágenes y frases superpuesta totalmente al azar.  Voces que se entrecruzan produciendo significados disparatados o discurso sin sentido alguno. Una operación similar aparece en Working for Change donde sobre el lienzo aparecen entremezcladas slogan -hechos de moscas trituradas- empleados por los candidatos en las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos.

La exposición ¨The Book, the Egg and the Fly¨, revela a un artista de un temple analítico tanto en el aspecto discursivo como en el orden poético. La degradación, el desgaste de la significación que sufren las imágenes como los discursos en la cultura de nuestro tiempo, guían el interés fundamental en la obra de Peña. Las ideologías y sus formas de representación conforme a un programa político que promete el mejor de los mundos posibles para las masas. Curiosamente Peña experimenta esta experiencia tanto en un sistema totalitario como es el caso cubano a través de una obra como  Coca-Cola del Olvido, pero también lo hace con su modelo social antitético, el capitalismo, en la obra Working for Change. Ambas obras tratan de dos modelos de sociedades antitéticas. Y ambas obras también cuestionan los colores con los que cada sistema pinta el mundo de vida que promete a sus ciudadanos. Uno sacrificando el presente en pos de un futuro utópico donde desaparecen las desigualdades, como un mundo posthistórico donde confluyen todos los tiempos. El otro, seduciendo el deseo del sujeto dentro un presente eternizado con la promesa de un consumo infinito. Ni uno, ni lo otro parece decirnos Fabian Peña. 

 Versión española del texto aparecido en la Rev Art NexusN 105, 2017. Pags 103-4.  Dennys Matos

Todas las imagens por cortesía de David Castillo Gallery y el artista.