Ramiro Martínez Plasencia. ¨Reparaciones domésticas¨

Ramiro Martínez Plasencia (México, 1963), como le ha sucedido a muchos artistas latinoamericanos contemporáneos, se había decantado por la arquitectura.  Comenzó a estudiar esta carrera en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey hasta finalizarla. Sin embargo, por el camino se percató que su vocación eran realmente las artes visuales y en 1988 deja la arquitectura para ingresar a  la Maestría en Artes Visuales en la Academia de San Carlos de la UNAM. En pocos años pasó de ser un recién graduado de arquitectura a enseñar en instituciones artística como la UNAM, la Universidad de Monterrey, Arte A.C. y el Museo MARCO.  Mientras tanto ha mostrado durante este tiempo sus trabajos en exposiciones colectivas e individuales fundamentalmente en México y Estados Unidos. 

¨Reparaciones domésticas¨ (2017) es su última exposición individual en el Instituto Cultural de México en Miami. Esta muestra, apoyada por la Secretaria de Cultura de México a través del Sistema Nacional de Creadores de Arte, es una selección de 16 obras en mediano formato que combinan técnicas mixtas donde se relación la acuarela, el dibujo sobre todo y el collage. Lo primero que llama la atención en la obras de Martínez Plasencia es la rigurosidad, el oficio académico con el que plantea y realiza el trabajo. Las proporciones, el aspecto compositivo y distribución espacial, hablan de un autor sumamente preocupado y cuidadoso a la hora de articular la poética visual de sus imágenes en clave de un realismo con tintes naturalistas. Y es que sus obras  emplean un método narrativo que yuxtapone diversos géneros visuales de narración.

En la muestra muchas de las obras entrelazan, desde la técnica de la viñeta (El caballo verde, 2016), propia de la ilustración de libros, las panorámicas paisajística del arte pictórico (Réquiem, 2015), hasta el fusionado de imágenes empleado por el arte cinematográfico (Naufragio, 2015). De ahí que el movimiento asociado a eventos de la cotidianeidad humana, explícita o implícitamente sea omnipresente dentro de la dinámica visual de las obras. Cotidianeidad del mundo humano (y también deshumanizado), cuya narración parece discurrir dentro de un set televisivo o cinematográfico, donde sus personajes se mueven o conviven con objetos y cosas que hacen la suerte de atrezo escenográfico. Un trasfondo teatral escenográfico que se articula, tanto en los escenarios interiores, como también en aquellas historias que suceden en el exterior, teniendo de fondo el paisaje.

Las obras de Martínez Plasencia están atravesadas por una mirada que ironiza sobre el mundo de los adultos, de sus obsesiones, gustos, deseos y, también, de sus fantasmas. Es una mirada sobre el mundo de los adultos, sí, pero es una mirada conectada a un imaginario de la infancia, a los recuerdos e impresiones que marcaron, la educación, los sentimientos, el espíritu y la sensibilidad de esos años. Personajes inspirados en las historietas, en el comic, en los animados. Personajes también de películas del cine negro y de serie B. Entre todos conforman fabulosas historias cuyo efecto narrativo ¨real maravilloso¨, por decirlo de alguna manera, viene dado por el alto contraste que experimentan estas obras entre el realismo y la fabulación. Realismo, en cuanto a la manera de representar y codificar la realidad, y fabulación por la permanente intervención del los animales y las cosas  adoptando roles humanos. El trastrocamiento del cuerpo humano y su inclusión en espacios imaginarios que le desnaturalizan, desvirtúan las representaciones realistas, las contaminan y refuerza el aura fabulosa de las obras. Es lo que ocurre acentuadamente en obras como, por ejemplo, Los espías, 2014, Toro mecánico, 2015  y El laberinto de Vredeman, 2016. Son obras inmersas  en una atmósfera más de subrrealidad que de surrealismo. Pesando en la subrrealidad como un relato que se expande, que extrae más de los recuerdos antes que de los sueños. La subrrealidad como una especie de mecanismo narrativo que construye las historias a partir de códigos de significación reales, eso sí, articulados dentro de un mundo maravillado por la fabulación. Y este realismo fabulado parece ser más el azar que las interpretaciones oníricas, lo que interviene con mayor peso en las representaciones narrativas de esta exposición.

¨Reparaciones domésticas¨ de Ramiro Martínez Plasencia, descubre a un artista fascinado, ante todo, por las manifestaciones visuales de una cultura popular masificada. Una cultura popular que se va configurando permanentemente a través de nuevas representaciones mediadas por el consumo y los avances tecnológicos de la revolución digital. Las obras de Martínez Plasencia,  mezcla de realismo naturalista con fabulación proverbial muestra una cultura popular sometida a grandes mutaciones socioculturales. Una de la más importante entre todas estas mutaciones, es aquella donde manifiesta cómo el imaginario de la infancia se adentra en la sensibilidad del mundo de los adultos y viceversa. Cómo el mundo de los adultos ha ido tiñendo las representaciones de la infancia

Fotografía de obras. Roberto Ortíz Giacomán y Carmen Roel. Cortesía de imagen: Artista

 

Versión en español del texto aparecido en la Rev Art Nexus N 106, pags 100, 2017. Publicado por Dennys Matos